CAUSAS DIRECTAS DE LA OBESIDAD Y LA DIABETES

Descubriendo las causas directas de la obesidad y diabetes
Obesidad y diabetes, que hay de cierto en que la causa es genética. Se puede cambiar de modo individual y con constancia si poseemos el gen de la obesidad. Mira la imagen y obtendrás la respuesta.

 

 

Cambio duradero

En  junio de 2008, Johnson visitó a Andrews en el Museo de Historia Natural de Londres, donde el segundo dirigía investigaciones sobre la evolución humana y de los primates. Durante algunas horas imaginaron como una mutación del gen de la uricasa había provocado la carencia de esta enzima, lo cual habría ayudado a los simios hoy extintos a sobrevivir cuando el clima global se enfrío. Johnson sugirió que la ausencia de uricasa y la consiguiente elevación del ácido úrico propiciarán la conversión de la fruta en grasa, con lo que los animales soportarían mejor los inviernos cuando, a mediados del Mioceno, hace 15 millones de años, se volvieron más fríos y secos. Andrews aportó una idea importante. Aunque África se estaba enfriando, seguía siendo lo suficientemente cálida como para coger extensos bosques ficus tropicales (grupo de plantas en el que se incluye la higuera), que producen frutos durante todo el año. Igualmente, los simios africanos dispondrían de alimentos todo el tiempo, como le sucede hoy a los chimpancés, gorilas y orangutanes. Pero en Europa, a medida que el clima subtropical se volvía templado, estos árboles empezaron a escasear y dejaron de fructificar en invierno. Como consecuencia, los monos europeos empezaron a pasar hambre.
Los autores propusieron la hipótesis de que una mutación habría desactivado la uricasa  y habría permitido a los simios europeos convertir la fructosa en grasa para poder acertar los momentos de vacas flacas. Unos pocos millones de años más tarde, los descendientes de estos simios habrían regresado a África y, a llevar la mutación, se hallarían mejor preparados que los simios africanos para soportar las posibles hambrunas. Si los simios europeo sobrevivieron mejor y desplazaron a los africanos, muy probablemente sean los ancestros de los humanos y simios africanos de hoy en día. Y el gen mutado que desactiva la uricasa correspondería al << gen ahorrador>> que tanto había buscado James Neel.

Conclusión

A pesar de las numerosas pruebas que tanto los autores como otros han reunido, la hipótesis de que el gen que anula la uricasa constituye un gen ahorrador todavía no se ha demostrado. Algunos investigadores han buscado de forma exhaustiva los genes ahorradores mediante el examen de polimorfismos genéticas humanos (variantes de genes) que pudieran ser responsables de la epidemia de obesidad y diabetes. Han identificado algunos que predisponen a las personas a estas enfermedades, pero ninguno que pueda explicar la epidemia. Sin embargo, la búsqueda de polimorfismos pasaría por alto al gen desactivado de la uricasa, ya que este no varía; todos los humanos lo cogemos igual. Los escépticos han alegado también que un gen ahorrador solo habría prosperado si la gordura hubiese supuesto una ventaja para los antepasados de los humanos y no fue así.

Pero la inhibición de la uricasa surgió hace millones de años para ayudar a nuestros agentes simios a no morir de hambre, no para hacer los obesos.
Y otros plantean que si todos contáramos con el gen ahorrador, la obesidad se hallaría aún más extendida en la población. Sin embargo según los estudios de Johnson sobre la dieta de los grandes simios y los yanomamis, la falta de uricasa por sí misma solo aumenta ligeramente los niveles de ácido úrico en la sangre. En lugar de ello, los autores proponen que el gen hace subir los valores de ácido úrico en respuesta a dos tipos de alimentos de la dieta occidental: los que producen ácido úrico, como la cerveza, y los que contienen o producen una gran cantidad de fructosa. Entre estos últimos se incluye la miel y los alimentos procesados ricos en azúcar común o en jarabe de maíz alto en fructosa (ambos contienen glucosa y fructosa). Y cuando los niveles de ácido úrico se elevan, nos volvemos mucho más propensos a sufrir obesidad y diabetes.
En el año 2014, Gaucher, James, T. Kratzer, a la sazón en el equipo de Gaucher, y Lanaspa, el grupo de Johnson, dieron a conocer algunas de las pruebas experimentales más sólidas hasta el momento que apuntaban al gen mutante de la uricasa como un gen ahorrador. Después de deducir la secuencia de ADN de los genes de la uricasa de primates extintos, de mamíferos como cerdos, ratas y perros, y de sus antepasados comunes, modificaron células hepáticas humanas para que produjesen las enzimas correspondientes. En 2014 , publicaron un artículo en la revista PROCEEDING OF DE NATIONAL ACADEMY OF SCIENCIES USA donde señalaban que, a media que los simios ancestrales evolucionaron, las antiguas uricasas se volvieron cada vez menos activar hasta quedar totalmente anuladas en el antepasado común de los humanos y los grandes simios. Este cambio les habría permitido almacenar grasa y suministrar glucosa al cerebro con mayor eficacia, lo que les habría dado una mayor ventaja para sobrevivir cuando la comida escaseaba.
No obstante, la demostración definitiva de la hipótesis vendrá de experimentos que reduzcan el ácido úrico en humanos. Algunos estudios preliminares han revelado que la disminución de este compuesto con un fármaco contra la gota puede rebajar la presión arterial, mitigar la resistencia de la insulina, Atrasar las enfermedades renales y evitar la ganancia de peso. Pero se necesitan ensayos más extensos para demostrar que Laurie casa mutante corresponde en realidad a un gen ahorrador.

CONSUMIR MENOS AZÚCAR

Si se confirma esa idea, entonces la prevención de la obesidad, la diabetes y las cardiopatías tal vez exija reducir los valores altos de ácido úrico, además de los de colesterol, triglicéridos. Yendo más allá incluso podrían utilizarse nuevos métodos de edición genética para recuperar la funcionalidad de la uricasa humana, de modo que el ácido úrico se eliminaría con mayor eficacia, en lugar de simplemente excretarlo.
Hasta que llegue ese momento, deberíamos intentar mantener el peso y evitar las enfermedades mediante el ejercicio físico y la adopción de una dieta saludable. En las últimas décadas, al añadir a los alimentos procesados cada vez más azúcar y jarabe de maíz alto en fructosa, la obesidad y la diabetes se han extendido y la concentración media de ácido úrico en nuestra sangre ha aumentado. Si redujéramos la ingesta de fructosa y volviéramos a tener de la fruta seca, evitaríamos numerosas enfermedades. Por esta razón, la Asociación Americana del Corazón, tras ponderar estos avances científicos, ha recomendado rebajar el consumo de azúcar a seis cucharaditas al día en las mujeres y a nueve en los hombres.
Cinco décadas después del trabajo pionero de Neel, conocemos ahora la identidad de al menos uno de sus genes ahorradores, qué podría ser uno de los causantes de las epidemias actuales de obesidad y diabetes. El ahorro es de hecho una virtud, pero cuando se trata de metabolismo, el exceso tampoco es bueno.

Una mutación que favorece la acumulación de grasas

– Las frutas elevan los niveles de fructosa en la sangre y el hígado; los alimentos ricos en azúcar común o jarabe de maíz alto en fructosa los disparan.

– Los niveles altos de fructosa accionan un interruptor en el organismo que lo hacen acumular grasa, aumentar el azúcar en la sangre y elevar la presión arterial.

– La cerveza y la carne, especialmente las vísceras, produce ácido úrico durante la digestión.

– La fructosa genera ácido úrico y la mutación de la uricasa inhibe su degradación.

– El aumento de ácido úrico amplifica los efectos de la fructosa.

-Cuando el alimento escaseaba este ciclo ofrecía los niños y los primeros humanos la energía suficiente para sobrevivir. La grasa proporcionaba calorías y, el ascenso de la glucosa sanguínea y de la presión arterial aseguraban el suministro energético al cerebro,  lo que resultaba fundamental para conseguir más alimentos.

-Ahora que la comida abunda
y numerosas personas están sobrealimentadas, el ácido úrico puede alcanzar niveles poco saludables y dar lugar a obesidad, diabetes (con sus complicaciones) problemas cardíacos relacionados con la hipertensión arterial.

  • ¿Qué precio tiene tu salud?
  • ¿Quién te ha dicho que debes alimentar a tus hijos como lo haces tú?
  • El modo de alimentarte a ti y a tus hijos conlleva un coste muy elevado a la sociedad en general en el ámbito sanitario
  • La genética se puede cambiar en muchos aspectos, desde al gen del alcoholismo, obesidad, adicciones en general,….  No porque os explique aquí con la finalidad de apoyar a las sociedades a evolucionar en todos los aspectos de modo individual, os importe la importancia de ello ni mi experiencia en este ámbito.
  • Me decepciona cada día en mi día a día ver la cesta de la compra de cada individuo; no puedo evitar mirar su cabello, estado de la piel, nivel de grasa corporal, olor, postura corporal, el blanco de sus ojos … y, es normal con la mierda con la que se alimenta cada cual y, sin duda un milagro de la naturaleza de que puedan alcanzar la longevidad en muchos de los casos.

Cambiar de alimentación cuesta más que hacerlo en religión, en cultura, pareja, hogar…, se puede y se debe cambiar por inteligencia emocional y evolución vital; solo hablo de lo que experimento y realizo cada día. Yo lo hice, el cuerpo y mente lo agradecen desde 3 meses de constancia y disciplina en alimentación evolucionada.

Solo se que no se nada

A diario desde hace unos cinco años me felicitan con asombro la educación en alimentación, emociones y valores que ha adquirido mi hija  en nuestro hogar. Según los expertos a nuestros hijos les afecta de modo negativo el tipo de alimentación industrializada, bebidas azucaradas, desorden de horarios y exposición a la televisión entre otros. Todavía no puedo entender ni aceptar que los padres alimenten a sus hijos en base a la estúpida costumbre con la que a ellos han sido alimentados en la niñez y además en base a sus gustos culinarios adquiridos a lo largo de sus vidas. Me parece hipócrita que en mi entorno diario se me felicite e incluso recibamos admiración por alimentarnos de modo intelectual y, es evidente que socialmente y en el entorno escolar el resultado es muy positivo en: el rendimiento intelectual, comportamiento adecuado, estado de animo positivo y amable y; es que no puede ser más sencillo somos lo que comemos.

El modo correcto de consumir la fructosa

  • Por la mañana con el desayuno o a media mañana dos piezas.
  • Un plátano y una manzana golden, uva roja….,
  • En estado verde sin estar amargo.
  • No se han de consumir maduras.
  • Por la tarde y noche No comer fruta, ni zumos.
  • Zumos industrializados nunca.
  • Recuerda que al entrar las frutas en maduración alcanzan hasta un 60% de fructosa.
  • En tu cesta de la compra introduce 6 piezas de fruta verde por persona cada 3 días.
  • A media tarde toma según la medida de tu mano semi cerrada frutos secos, no fritos, han de ser pobres en sal.
    • El almuerzo perfecto para los pequeños en el colegio o en casa es:
  • Un plátano y otra fruta al gusto pero verde.
  • Un plátano y pistachos, almendras, avellanas y nueces (70 grs).
  • Agua 500 ml.

Esta es la combinación perfecta para nuestros hijos a media mañana, yo lo hago siempre y el resultado es fantástico y genial.

 

Me consta que nadie entiende y además no quiere entender el final de este artículo. En cuanto a la investigación de los autores y fuente de este artículo que son: Richard J. Johnson y Peter Andrews en absoluto estoy de acuerdo con sus investigaciones, principalmente porque entre profesionales en amplios equipos sobre el tema no han estado coordinados, lo que me crea muchas dudas en nuestros antepasados y el descubrimiento reciente del gen de la obesidad.

Fuente: EL GEN DE LA OBESIDAD  Richard J. Johnson y Peter Andrews

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