EL ORIGEN DE LA OBESIDAD

El origen de la obesidad
EL GEN DE LA OBESIDAD

Segunda parte del artículo: EL GEN DE LA OBESIDAD

Pero el mundo se fue enfriando gradualmente. Los casquetes polares se expandieron y el nivel del mar descendió. Hace 21 millones de años, África, que había sido un continente insular como lo son hoy Australia y la Antártida, se conectó a Eurasia a través del primero de una serie de puentes de tierra. Gracias a las excavaciones realizadas por uno de nosotros—(Andrews) y otros científicos en Turquía, Alemania y España, sabemos que jirafas, elefantes, antilopez e incluso cerdos hormigueros emigraron de África a Eurasia. Y entre esos animales había también simios.
Hace unos 16,5 millones de años, simios como GriphopithecusKenyapithecus vivian en un yacimiento cerca del actual pueblo turco de Pasalar.
Cuando los simios llegaron a Europa se encontraron con bosques perennes subtropicales y bosques húmedos de frondosas en los que abundaba la fruta, lo que les permitió prosperar al principio. Se diversificaron en al menos ocho especies correspondientes a cinco géneros, como  Dryopithecus Ankarapithecus.
Andrews y su equipo, tras estudiar sedimentos de 16,5 millones de años cerca de Pasalar, llegaron a la conclusión de que, en ese tiempo, el clima estacional se asemejaba al que hay hoy en el norte de la India, con lluvias monzónicas en verano seguidas de periodos largos y secos e inviernos fríos sin heladas.
A medida que el planeta se fue enfriando y el clima se volvió más seco, El bosque dio paso a las sábanas, y la fruta empezó a escasear durante los meses de invierno. Gracias a las excavaciones realizadas en los años ochenta y noventa del siglo XX, Andrews ayo indicios de que los simios de entonces vivían sobre todo en el suelo, no en los árboles, lo que les habría proporcionado mayor capacidad para desplazarse y buscar alimentos. Los estudios sobre el desgaste de dientes fósiles y el engrosamiento de su esmalte indica que estos animales hambrientos habrían empezado a consumir otros recursos, como tubérculos y raíces.
En cierto momento, los simios europeos empezaron a pasar hambre durante el invierno. En Pasalar, Andrews y Jay Kelley, de la Universidad Estatal de Arizona, han hallado fósiles de individuos adultos jóvenes de kenyapithecus Kizili cuyos incisivos presentaban estrías que revelan periodos intermitentes de hambruna. Otros paleontólogos han descubierto que el simio río Dryopithecus, que vivió hace entre 9 y 12millones de años en la cuenca del Vallés-Penedés, en Cataluña, mostraba también estás estrías en los dientes. Conforme pasaba el tiempo, el clima se iba enfriando cada vez más hasta que, hace unos siete millones de años, los simios desaparecieron de Europa. La muestra

Alicia Sánchez Camacho, PP Génova 13 Madrid y nativa catalana. Se demuestra que los simios dejaron huela en Cataluña y genéticamente se fusionaron siglo tras siglo; y se mantienen en el poder evolucionando en la política del PP entre otros y, casi siempre en la derecha.
O, al menos, eso parecía. Ahora el registro fósil señala que algunos simios europeos se desplazaron a Asia y se convirtieron en los ancestros de los limones y los orangutanes, mientras que otros regresaron a África y evolucionaron para dar lugar a los simios africanos y a los humanos. Tal vez uno de los que emigraron de Eurasia a África fue k. Kizili, que poseía dientes y mandíbulas similares a los de Kenyapithecus wickeri, un simio que vivió en el este de Africa dos millones de años mas tarde.
Los datos genéticos corroboran las pruebas fósiles de que Europa atravesó tiempos difíciles, y ambos conjuntos de datos han llevado a los autores a replantear la hipótesis del gen ahorrador de un modo distinto. Se han centrado en un gen que, en numerosos animales, da lugar a una enzima llamada uricasa. Sin embargo, en todos los grandes simios (gorilas, orangutanes, chimpancés y bonobos) y en humanos actuales, talking ha mutado y no producimos uricasa. Ambos poseemos la misma forma mutante del gen, lo que indica que nuestra especie lo ha heredado de un antepasado común nuestro y de los grandes simios. Al analizar los cambios del gen a lo largo de la evolución con un método conocido como reloj molecular, Naoyuki Takahata, de la Universidad de Estudios Avanzados en Hayama, y sus colaboradores y Eric Gaucher, del Instituto de Tecnología de Georgia, han determinado por separado que el ancestro común de los grandes simios y los humanos vivió hace entre 13 y 17 millones de años. Ese periodo de tiempo coincide con la época en la que los simios europeos se esforzaban por superar las hambrunas estacionales.
Una mutación diferente desactivó el gen de la uricasa en los ancestros de los simios menores (los gibones), que probablemente vivían en Europa en la misma época. En conjunto, estos hallazgos hacen pensar que la inhibición de la uricasa ayudo a los antiguos simios europeos a sobrevivir ante la escasez de alimentos. Pero ¿de qué forma los ayudó?.

En el siguiente artículo de mañana por la mañana continuaremos con el desarrollo y final de este maravilloso relato por parte de este gran equipo de investigadores de distintas índoles y por separado en cuanto a investigaciones se refiere.

Mucho avanzaríamos la humanidad si, los equipos de investigadores por igual, científicos, ingenieros, químicos, físicos, astrónomos, astrofísicos, todos fusionados seria el modo adecuado de evolucionar y el gran empuje efectivo incluso en la tecnología que necesitamos. Y es que cada día que investigo y vivo nuevas experiencias increíbles y evolutivas, que el resto de la sociedad teme de modo constante y voraz encerrándose por igual en un mundo fantasmal y virtual, no puedo evitar darme de cara contra el mismo muro y es que, nada se, a más aprender menos se, el mundo del revés y el rechazo social a la evolución intelectual y libre.

Fuente: Richard J. Johnson; es profesor de medicina en el campus de Medicina Anschutz de la Universidad de Colorado, en Aurora.
Investigación se centra en las causas de la obesidad, la diabetes, la hipertensión y la enfermedad renal.
Peter Andrews es investigador del Museo de Historia Natural de Londres y profesor del Departamento de Antropología del Colegio Universitario de Londres. Fue uno de los primeros en proponer que los antepasados de los grandes simios y los humanos actuales evolucionaron fuera de África.

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