El Proyecto Halifax Constata que hay productos naturales eficaces en Cáncer

 

El Proyecto Halifax que en su día puso en marcha la organización canadiense Getting to Know Cancer con la idea de diseñar un protocolo de actuación frente al cáncer basado en sustancias de origen natural -iniciativa de la que nos hicimos eco en su momento- ha concluido su trabajo con la publicación del estudio Diseño de un enfoque integrador de amplio espectro para el cáncer. Prevención y tratamiento. Se trata de un trabajo en el que han participado 180 científicos de 22 países que se centraron en 74 dianas moleculares especialmente importantes en el desarrollo del cáncer y sus recidivas y la conclusión es que combinaciones cuidadosamente diseñadas de principios activos inocuos procedentes de plantas y alimentos maximizan la posibilidad de afrontar con éxito la mayoría de los cánceres.

 

 

    La iniciativa de reunir a un grupo tan importante de investigadores la tomó una organización independiente no gubernamental con sede en Nueva Escocia (Canadá) llamada Getting to Know Cancer que como en su día contamos se puso en marcha en 2011 al sufrir su fundador y actual presidente, Leroy Lowe -profesor de International Bussines en el Nova Scotia Community College de Canadá-, la pérdida por cáncer de dos familiares.

Combinaciones de principios activos inocuos procedentes de plantas y alimentos maximizan la posibilidad de afrontar con éxito la mayoría de los cánceres; tal es la principal conclusión del Proyecto Halifax que la organización canadiense Getting to Know Cancer puso en marcha en 2012.

“Ante aquella dolorosa pérdida decidí hacer algo y pasé muchos años estudiando todo lo que se sabía sobre cáncer a fin de intentar entender a fondo el problema –nos diría entonces-. Y tras miles de horas de estudio empecé a correlacionar las informaciones y lo que aprendí fue inquietante: que el enfoque actual de la quimioterapia es poco prometedor a pesar de que cada año se gastan muchos miles de millones de dólares en investigación. Las compañías farmacéuticas se han centrado principalmente en terapias dirigidas pero los cánceres se componen de muchas células mutadas diferentes causantes de una enfermedad casi imposible de abordar a través de los objetivos aislados. Esos tratamientos pueden llevar a la enfermedad a remitir pero el riesgo de recaída es alto debido a que los blancos de los fármacos no son los mismos en todos los tipos de células mutadas. Por tanto, una combinación de sustancias químicas de amplio espectro, es decir, una terapia que pueda alcanzar muchos objetivos de forma simultánea, es desesperadamente necesaria. Pues bien, algunos de los productos químicos más seguros y prometedores para este nuevo enfoque se encuentran afortunadamente en los alimentos y otras plantas… solo que como tales sustancias no son patentables su uso y eficacia nunca ha sido abordados por la industria”.

ENFOQUE NATURAL DE AMPLIO ESPECTRO

   Tras llegar a tal conclusión Leroy Lowe contaría su proyecto al Dr. Michael Gilbertson -conocido investigador del ámbito de la Salud Ambiental- y éste se ofreció a ayudarle iniciando ambos una compleja estrategia: buscar en todo el mundo a personas con conocimientos de la enfermedad para que colaboraran. Fue así como finalmente lograron la colaboración de 180 científicos de 22 países -entre los que ha habido españoles de los que luego hablaremos- que formaron equipos interdisciplinares siguiendo los siguientes pasos: presentación del proyecto a la comunidad internacional, selección de equipos formados por expertos en cada una de las características distintivas del cáncer, encuentro y puesta en común de cómo se debía desarrollar la estrategia, extensa revisión de cada sello (hallmark) característico de la evolución de la enfermedad nominado objetivos y dianas para cada uno de ellos e identificación de agentes fitoquímicos no tóxicos y otras  moléculas de alta prioridad como posibles estrategias terapéuticas. Siendo los sellos característicos del cáncer escogidos la inestabilidad genómica, la señalización proliferativa, la evasión de la señalización anticrecimiento, la resistencia a la apoptosis, la inmortalidad replicativa, la desregulación metabólica, la inflamación y el desarrollo tumoral, al angiogénesis, la invasión tisular y las metástasis, las interacciones en el microambiente tumoral y la evasión del sistema inmune. Y luego se eligieron 74 dianas moleculares a las que poder llegar con fármacos para las que se buscaron sustancias químicas procedentes de productos naturales -plantas y alimentos en forma de principios activos o extractos- que en investigaciones previas hubieran demostrado inocuidad y eficacia.

   “Muchas de las sustancias -explicaría Keith I.Block- se seleccionaron teniendo en cuenta especialmente su baja o nula toxicidad; como el resveratrol de las uvas, la genisteína de la soja, la curcumina y muchas otras que pueden extraerse de plantas y alimentos, la mayor parte de las cuales se han estudiado individualmente a la hora de afrontar el cáncer no habiendo en cambio casi ninguna sobre combinaciones de la mismas”.

    Pues bien, tras analizarse muy distintas mezclas y objetivos pudo constatarse que el 62 % de las múltiples combinaciones -todas inocuas o de muy baja toxicidad, insistimos- poseían efectos complementarios incidiendo en varias de las vías implicadas en la génesis y propagación del cáncer. “El nuevo enfoque -se asevera en el trabajo- es relativamente barato y debería pues abordarse con él el cáncer al menos cuando el tratamiento convencional falla o see pueden reducir los riesgos de recaída”.

El grupo de trabajo del Proyecto Halifax -integrado por 180 científicos de instituciones prominentes de 22 países- concluye que frente al cáncer puede implementarse una estrategia eficaz de amplio espectro usando principios naturales presentes en alimentos y plantas.

   Los autores del trabajo recuerdan en la introducción del mismo que las muertes por cáncer siguen aumentando, que se diagnostica cada año más de 19 millones de casos y que los tratamientos actuales -cirugía, radioterapia y tratamientos sistémicos como la quimioterapia citotóxica, la terapia hormonal, la inmunoterapia y las terapias específicas- no están dando los resultados esperados por lo que procede abrirse a este nuevo enfoque de tratar con sustancias naturales inocuas o de muy baja toxicidad la enfermedad.

“Usar de forma combinada sustancias químicas procedentes de plantas y alimentos que ya han sido estudiadas y/o utilizadas individualmente para prevenir y tratar el cáncer se fundamenta porque aborda la biología subyacente del cáncer y es un tratamiento de amplio espectro eficaz, no tóxico y rentable. Compartimos la convicción de que un enfoque de amplio espectro de este tipo, en el contexto de un ambiente terapéutico que incluya el tratamiento convencional y un cambio en el estilo de vida para obtener una salud óptima, proporcionaría a los enfermos de cáncer resultados clínicos beneficiosos constatables”. Eso sí, advierten que “queda aún mucho por hacer la optimización cuantitativa de las fórmulas así como en la selección de los mejores extractos de productos o fitoquímicos naturales”. Añadiendo: “Hasta ahora hemos puesto el énfasis en los fitoquímicos pero es igualmente importante y relevante estudiar los extractos botánicos y alimentarios. El extracto de frambuesa negro estandarizado, por ejemplo, ha logrado en ensayos con humanos resultados positivos sobre la apoptosis y la angiogénesis así como en varios objetivos específicos seleccionados en el proyecto, el extracto de ajo envejecido aumentó la inmunidad en pacientes con cáncer avanzado y las fresas liofilizadas mejoraron lesiones esofágicas pre-malignas. Los extractos herbales catalogados como PHY906 y BZL101 han demostrado por su parte de forma preliminar una clara actividad antitumoral a nivel clínico. La estabilidad y propiedades farmacocinéticas de mezclas complejas necesitan ser pues investigadas al igual que los métodos de control de calidad pero el desarrollo de productos complejos compuestos por agentes naturales parece estar maduro para nuevos enfoques interdisciplinares”.

El 62 % de las múltiples combinaciones -todas inocuas o de muy baja toxicidad- probadas por los investigadores del Proyecto Halifax incidía en varias de las vías implicadas en la génesis y propagación del cáncer.

LAS TERAPIAS INTEGRATIVAS

    En suma, contrariamente a lo que propone la corriente mayoritaria de la Oncología estos 180 investigadores apuestan por un enfoque holístico propio de la llamada Medicina Integrativa; así lo manifiestan de hecho en su texto: “La Medicina Integrativa, al tratar a enfermos de cáncer, les proporciona normas sobre nutrición, tiene en cuenta la relación mente-cuerpo, aconseja sobre la actividad física y sugiere la ingesta de suplementos dietéticos y plantas; es decir, de nutracéuticos y fitoquímicos. Un enfoque terapéutico integrativo de amplio espectro pues con una amplia variedad de objetivos moleculares relevantes que afronten la inestabilidad genómica, la inflamación promotora de tumores, la desregulación metabólica y la evasión del sistema inmune por las células cancerosas”.

  Todo lo cual según el trabajo que comentamos lo consiguen con carácter preventivo las dietas ricas en frutas y verduras, las enriquecidas con granos integrales, las de bajo índice glucémico, las bajas en grasas y la dieta mediterránea rica en aceite de oliva virgen.

   En cuanto a la importancia del equilibrio mente-cuerpo se afirma que ello “activa las células T y las células asesinas naturales”. Mejorando por su parte el ejercicio físico “la supervivencia, el IGF-1 y la actividad de las células asesinas naturales así como de las hormonas sexuales”.

  El trabajo añade que un tratamiento integral como el propuesto es útil en todos los casos… especialmente si se hace antes y después de los tratamientos convencionales (cirugía, quimio y radio=. Aportándose datos muy significativos para apoyarlo: “Datos murinos demuestran que el crecimiento del tumor se acelera después de la cirugía y hay asimismo numerosos informes anecdóticos de pacientes con cáncer en los que se observó un rápido crecimiento de tumores metastásicos tras ella. Hay asimismo evidencia razonable en humanos de que las resecciones de colon y recto provocan a nivel plasmático un aumento significativo de proteínas proangiogénicas. Y es un período en el que generalmente no se administra quimioterapia por miedo a dificultad la cicatrización de heridas. Todo lo cual proporciona una motivación racional para la administración sistémica de agentes anticancerígenos naturales prerioperativamente. De hecho hay varios estudios pequeños en los que se utilizaron quimioterápicos no convencionales -básicamente fitoquímicos- que se administraron en el perioperatorio y regularon al alza la función inmune por mecanismos no específicos”.

   Los investigadores agregan que el nuevo enfoque integral propuesto podría aplicarse igualmente en los cánceres raros, en los pacientes que no toleran el tratamiento convencional, en las fases tempranas de la enfermedad, cuando debe evitarse un tratamiento agresivo y cuando se está en cuidados paliativos

El Proyecto Halifax ha vuelto a constatar que el ayuno, las dietas cetogénicas, la restricción de calorías, el ejercicio físico y el equilibrio mente-cuerpo ayudan a afrontar y superar el cáncer.

    Añadiendo algo evidente: el hecho de que los ensayos clínicos en cáncer con fitoquímicos y extractos vegetales sean limitados en comparación con los que se centran en la quimioterapia convencional no significa que carezcan de importancia. Y ponen como ejemplo el trabajo Phytochemiclas in Cancer Prevention and Therapy: Truth or Dare? (Fitoquímicos en la prevención y terapéutica del cáncer: ¿realidad o desafío?) elaborado por María Russo en el Institute of Food Sciences del National Research Council de Italia. Se trata de la revisión y análisis de casi medio centenar de ensayos sobre fitoquímicos y extractos de plantas que se usaron para prevenir o tratar el cáncer y la conclusión es que aunque la investigación clínica es aun limitada los resultados preliminares son prometedores; algo especialmente significativo cuando se usan para apoyar los tóxicos tratamientos convencionales.

    Es relevante  añadir que del casi medio centenar de estudios analizados en este trabajo -realizados todos en Estados Unidos- la gran mayoría estudiaron los efectos de un único fitoquímico o de un solo extracto herbal pero lo cierto es que en China se han efectuado cerca de 3.000 ensayos controlados, el 90% sobre mezclas de hierbas que se dirigen a múltiples objetivos. Así lo indica el trabajo que coordinado por el Dr. Li se publicó en 2013 en PLOS con el título Tradicional Chinese Medicine in Cancer Care: A Review of Controlled Clinical Studies Published in Chinese (Tratamiento del cáncer por la Medicina Tradicional China: revisión de estudios clínicos controlados publicados en chino) y fue financiado por el Program for Innovative Research Team de la Universidad de Pekín.

“El uso de la Medicina Tradicional China es de gran interés clínico -sostiene el trabajo-; no sólo en el tratamiento del cáncer – y en todo lo relacionado con él- sino en su prevención. Se han identificado 292 estudios efectuados con 26.585 pacientes que utilizaron tratamientos de medicina tradicional china para prevenir la recaída y/o metástasis del cáncer y otras condiciones relacionadas. Pues bien, comparada con otras posibilidades terapéuticas la Medicina Tradicional China parece ser más eficaz a la hora de prevenir las recaídas y las metástasis, las hemorragias, la inflamación inducida por la radioterapia, las lesiones por radiaciones, las náuseas y vómitos inducidos por la quimioterapia y la radioterapia, los trastornos gastrointestinales y los demás efectos secundarios de los quimioterápicos y otros fármacos”.

Entre los alimentos más eficaces en cáncer se hallan el té verde, las uvas, los arándanos, las manzanas, el limón, el pomelo, la pimienta negra, el ajo, la cebolla, el cacao, el cardo mariano, las crucíferas, la cúrcuma y hongos como el Champiñón del sol, el Cordyceps, el Reishi y otros.

    ¿Se entiende ahora mejor la necesidad de asumir este nuevo enfoque  terapéutico integrador aunque ello implique la necesidad de modificar la mentalidad de investigadores, médicos, instituciones y entidades implicadas en este ámbito? ¿Se entiende la urgencia de financiar la investigación de este nuevo enfoque?

     Lo descubierto hasta ahora y las conclusiones del Proyecto Halifax exigen estudios de estabilidad, farmacodinámica y farmacocinética de los productos analizados. Es verdad que algunas de las sustancias estudiadas son bien conocidas y han sido objeto ya de múltiples trabajos . como la curcumina, la genisteína, el resveratrol y el galato de epigalocatequina- pero otras -como la tripterina, el ácido oleanólico y la witaferina A- pueden necesitar una mejor caracterización antes de ser adoptadas como parte de una terapia combinatoria en humanos. Para el doctor Dean Felsher, miembro del Departamento de Medicina de la prestigiosa Universidad de Stanford (EEUU) y colaborador del Proyecto Halifax“se trata de un ámbito que merece mucha atención; nuestros enfoque terapéuticos están mejorando pero necesitamos algún avance que pueda ayudarnos a abordar el problema de las recaídas y este nuevo enfoque podría darnos esa oportunidad”. 

PARTICIPACION ESPAÑOLA

   Finalmente el Proyecto Halifax contó con la participación de cuatro investigadores españoles con los que decidimos contactar consiguiendo finalmente rechazar la opinión de Amancio Carnero Moya -directos del Laboratorio de Biología Molecular del Cáncer del Instituto de Biomedicina de Sevilla que se dedica a la identificación de dianas moleculares involucradas en el desarrollo del cáncer y a estudiar el impacto de la mezcla de tóxicos ambientales en la aparición de la enfermedad- y de Ander Matheu Fernández -investigador del Instituto Biodonostia de San Sebastián y líder del grupo de Neuro-Oncología cuya principal línea de trabajo es identificar terapias especialmente dirigidas a las células-madre tumorales. Los otros dos investigadores españoles que colaboraron en el proyecto fueron Isidro Sánchez-García -del Instituto de Biología Molecular y Celular del Cáncer de la Universidad de Salamanca y Mª Luz Martínez Chantar -del Centro de Investigación Cooperativa en Biociencias de Bilbao.

      Pues bien, Amancio Carnero nos resumiría así en la revista D Salud: “Las principales conclusiones se basan en la necesidad de bloquear individualmente o de forma combinada las distintas características (hallmarks) de los tumores más que intentar destruir la célula tumoral de forma inespecífica. Es decir, hay una apuesta por la terapia dirigida más que por la citotóxica. Y en este escenario los compuestos derivados de productos naturales pueden ser una fuente más para sintetizar fármacos antitumorales. Este enfoque molecular hacia una terapia va dirigida va necesariamente acompañado de la identificación de qué paciente se va a beneficiar de cada terapia (o combinación) concreta; es decir, de lo que se ha dado en llamar la medicina personalizada. No todos los tumores son iguales; incluso los tumores del mismo tipo pueden tener mutaciones distintas. Es necesario pues saber que mutación tiene cada tumor para poder asignarle la mejor terapia dirigida”.

    Ander Matheu considera por su parte que las conclusiones del trabajo son coherentes y cree necesario apostar por nuevas vías para atacar el cáncer ya que las terapias convencionales, a pesar de haber tenido éxito encontrándose con graves inconvenientes: efectos tóxicos significativos, recaídas tumorales tras unos meses libres de enfermedad y costes muy elevados para el sistema sanitario y los pacientes. “El Proyecto Halifax –nos diría- plantea un enfoque alternativo para abordar estos problemas. Propone la práctica de una Oncología Integrativa capaz de actuar sobre múltiples vías mediante la nutrición, el ejercicio físico, la terapia conductual y el uso de múltiples compuestos nutricionales. Terapias de amplio espectro que pueden ser diseñadas mediante la agrupación de fitoquímicos no tóxicos y otras moléculas. Tales agentes de múltiples componentes, dirigidos a muchas vías de crecimiento anormales, pueden ser utilizados en conjunción con terapias dirigidas y en situaciones en las que las terapias dirigidas no son apropiadas o son económicamente inviables. Se sabe ya que algunos de esos compuestos -como el resveratrol del vino, la genisteína de la soja y la metformina- tienen efecto anticancerígeno beneficioso -al igual que para otras enfermedades y para frenar el envejecimiento celular- por lo que merece la pena probarlos, bien de manera combinada, bien de manera ‘personalizada’. Lo que implica identificar las dianas y sus rutas principales de progresión a fin de poder tratarlas  con los agentes que se sabe regulan su actividad”.

Hay muchos principios activos naturales eficaces en cáncer: resveratrol, galato de epigalocatequina, curcumina, astaxantina, licopeno, luteolina, genisteína, naringenina, piperina, witaferina A,  deguelina, gosipol, triptólido, tripterina, silibinina, kaempferol, melatonina, alcohol perílico, ácido oleanólico, grifolin, onionin A, zerumbona, lentinan, antocianinas, isotiocianatos, carotenoides, ácidos grasos EPA y GLA …

artículo ciencia

OBJETIVOS Y SUSTANCIAS NATURALES SELECCIONADAS

Terminamos mencionando de forma muy breve las sustancias naturales estudiadas en el trabajo del Proyecto Halifax recién publicado que mejor actúan para lograr los principales objetivos buscados a la hora de afrontar un cáncer advirtiendo que algunas de ellas actúan en varias vías y por esos se repiten. Éstas son las que mejor logran…

… corregir la inestabilidad genómica: las vitaminas del grupo B y la D, el selenio, los carotenoides, el resveratrol (abundante en las uvas, el vino tinto, el cacao, el chocolate negro y los arándanos) y los isotiocianatos (presentes en crucíferas como el brócoli, la col, la coliflor, la col rizada, el repollo, las coles de Bruselas, los rábanos, el nabo y los berros).

…prevenir la aparición de tumores y/o inhibir su proliferación (con un uso terapéutico temprano). Destaca el galato de epigalocatequina, catequina abundante en el té verde.

…impedir el crecimiento del tumor: el galato de epigalocatequina, la luteolina (flavonoide presente en muchas frutas, verduras y hierbas medicinales), la curcumina (colorante natural de la cúrcuma), la genisteína (isoflavona presente en la soja), el resveratrol, la witaferina A (lastona esteroide con actividad metastásica y antiangiogénica del ginseng indio) y la deguelina (presente en la planta africana Mundulea serícea).

…llevar a la apoptosis: el galato de epigalocatequina, el gosipol (polifenol presente en la planta del algodón) y el triptólido (ingrediente activo extraído de la planta Tripterygium wilfordii Hook F).

El galatyo de epigalocatequina, la curdumina, el resveratrol, la genisteína, el licopeno y las antocianinas son antiinflamatorios muy potentes.

…impedir la replicación. Aunque no con la eficacia deseada los investigadores citan el galato de epigalocatequina, la curcumina, la genisteína y el alcohol perílico (presente en los aceites esenciales de lavanda, menta, menta verde, semillas de apio, salvia u otros vegetales).                                                                                                                                                       …regular el metabolismo: el ayuno, las dietas cetogénicas, la restricción de calorías y el ejercicio físico.                                                                           …desinflamar: el galato de epigalocatequina, la curcumina, el resveratrol, la genisteína, el licopeno y las antocianinas (pigmentos vegetales responsables de los matices rojos, púrpuras y azules de frutas, verduras, legumbres, cereales y flores).
…impedir la angiogénesis tumoral: el galato de epigalocatequina, la curcumina, el resveratrol, el ácido oleanólico (ácido triterpénico procedente del olivo y la vid), la tripterina (compuesto químico aislado de las raíces de Tripterygium wilfordii Celastrus regelli),  la silibinina  (extraído del cardo mariano), el kaempferol (flavonoide presente en el té verde, el brócoli, la avellana de brujas, las uvas, las coles de bruselas y las manzanas entre otras fuentes) la melatonina (la hormona N-acetil-5-metoxitriptamina) y la witaferina A.   
…difilcutar o impedir la invasión tisular y la metástasis. 
Destacan varios hongos: el Agaricus blazei o “champiñón  del sol” el Cordyceps, el Ganoderma luicidum -más de 150 nutrientes y antioxidantes-, el Albatrellus confluens –por uno de sus principios activos: el Grifolin-, el Hepialus armoricanus Oberthuer, el Poria cocos (hongo muy usado en la medicina china) y el Silybum marianum o cardo mariano-planta muy usada y concida por su capacidad hepatoprotectora-. Asimismo son eficaces el ácido eicosapentaenoico (EPA) -graso poliinsaturado esencial de la serie omega 3- y el ácido gamma-linolénico (GLA) -omega 6 presente en plantas como la borraja y la onagra.                                                     
…mejorar el microambiente tumoral:
la berberina, el resveratrol, el desoxyrhapontigenin (potente fitoquímico antiinflamatorio principalmente presente en las uvas y el vino tinto), el onionin A (compuesto aislado de los extractos de acetona de bulbos de cebolla (allium cepa), el galato de epigalocatequina (actúa frente a la regulación de las células dendríticas), la genisteína (reduce la síntesis de colesterol), la naringenina (flavonoide antioxidante y antiinflamatorio presente en frutas como el pomelo, las naranjas y los tomates), la piperina (alcaloide antiinflamatorio presente en la pimienta negra= y la zerumbona (sesquiterpeno presente en la Zingiber zerumbet, planta de jengibre salvaje que actúa sobre la vía de señalización JAK).


…impedir que las células cancerosas evadan el sistema inmune:
los extractos de Ganoderma lucidum, de Tramentes versicolor –seta poliporo de la que se extrae el polisacárido PSK-, de la Membranaceus Astragalus o astrágalo (restaura las funciones de células T deficientes en pacientes con cáncer), el Lentinula edodes o shiitake -rico en un betaglucano conocido como lentinan-, la astaxantina (carotenoide antioxidante presente en microalgas, hongos, plantas y algunos mariscos) y el HS-1973 (polifenol análogo al resveratrol).

Fuentes: Discovery D Salud y World Association for Cancer Research (WACR).

Conclusión

    Este estudio nació con la finalidad de colaborar en la lucha contra el cáncer, estando al frente el presidente de Getting to Know Cancer, Leroy Lowe. El éxito del proyecto depende de que lo acepten las instituciones financieras y del número de veces que se cite este proyecto en las conferencias sobre la lucha contra el cáncer en estos próximos meses.

   En España actualmente los enfermos de cáncer no son aconsejados por los equipos de oncólogos de como abordar su alimentación de principio a fin; no son informados de que deben cambiar sus vidas y poder adaptarlas para superar dicha enfermedad; en todo caso conseguir una calidad de vida óptima cuyo origen es los cambios alimenticios, introducción del yoga y neuro-yoga a la vez que caminar cada día 30 minutos a paso ligero; del mismo modo es fundamental el limón (en mi artículo del 2 de marzo de 2016 encontrareis el modo correcto de introducirlo en la dieta).

 Es absolutamente estúpida la idea que el enfrentarse a una grave enfermedad, el éxito recae en el estado de animo; (el equilibrio mente-cuerpo es mucho más) esta gran hipocresía continua en cada consulta. En todo caso este proyecto dará paso a nuevas capsulas, gotas, jarabes etc., que se comercializarán tanto en farmacias, parafarmacias y herbolarios.   Continúa avanzando en todo caso el Capitalismo Genocida en el que todos/as los ciudadanos abrazan como a sus amadas mascotas y sus Smartphones.

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